La inmovilidad en la última fase del alzhéimer puede causar problemas circulatorios, musculares y articulares. Prevenlos con gimnasia pasiva.

Las personas con alzhéimer, en etapas relativamente avanzadas de la enfermedad, pueden ver su movilidad comprometida. El deterioro cognitivo provoca que la persona pierda la fuerza, voluntad y conocimiento para seguir realizando algo tan aparentemente sencillo como es andar. El resultado es que la persona afectada acaba pasando muchísimas horas en la cama o sentada en una silla de ruedas, con el consecuente riesgo de sufrir contracturas, rigidez y dolores.

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