La mayor parte de pacientes necesita iniciar un programa de rehabilitación para “que el cerebro se vuelva a reorganizar”. En función de los daños, es probable que el paciente necesite únicamente rehabilitación física, para recuperar sus funciones motoras; terapia ocupacional, para poder ir retomando poco a poco las funciones de su vida diaria; y trabajo con logopedas para las secuelas relacionadas con el habla.

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