alzheimer edades alcosanse

Conforme avanza la enfermedad de la persona con Alzheimer se va modificando tanto su forma de expresarse como la manera de entender todo aquello que le dicen quienes le rodean (pareja, familia, cuidadores, etc.). Esto hace que el propio enfermo y quienes forman su entorno tengan que aprender otras maneras de comunicación, para poderlas llevar a cabo sin que supongan grandes esfuerzos para el propio paciente ni una frustración para las personas que le rodean, puesto que ha de servir fundamentalmente para darle seguridad, confianza y apoyo en cada una de las etapas de la enfermedad.

Ha de tenerse en cuenta que cada enfermo va a experimentar cambios tanto en el desarrollo de la propia enfermedad como en sus síntomas, sabiendo, por ejemplo, que si se modifican sus condiciones físicas (vista, oído, alteraciones en la marcha, etc.) y su medicación, pueden aparecer agudizados dichos síntomas (no hay enfermedades, sino enfermos que, aun padeciendo la misma enfermedad, pueden comportarse de forma diferente).

A continuación, se expresa una serie de pequeños consejos, trucos y medidas muy simples que pueden servir para facilitar la tarea tanto a las personas del entorno del enfermo como a este mismo. En definitiva, lo que se trata de conseguir es poder comunicarnos con la persona enferma de una manera sencilla, lograr que sea capaz de expresarse o hablar cuando aún pueda hacerlo y, cuando ya no sea capaz, saber aprovechar las otras formas de comunicación que existen, para así ayudarle a reducir su ansiedad y evitar las reacciones catastróficas o los problemas de comportamiento, recordando que ante todo es y seguirá siendo una persona, muy vulnerable e indefensa, pero que se ha de respetar y querer hasta el último instante de su enfermedad.

Acercarse a la persona de frente y lentamente.

Utilizar un lenguaje sencillo.

Emplear frases cortas.

Hablar despacio y claramente.

Usar un tono de voz bajo.

Eliminar ruidos de fondo.

Utilizar preguntas sencillas.

Repetir la misma información o pregunta con las mismas palabras.

Motivarle para que se exprese y ayudarle a hacerlo.  

No hablar por él.

No hablar de él como si no estuviera presente.