“La gente no quiere sufrir ni pasar dolor y muchas veces se medicaliza tanto al final de la vida que al final provocamos mucho dolor y sufrimiento. Cuando detrás hay profesionales que atienden bien, ayudan, controlan síntomas, apoyan a la familia e inciden en el aspecto emocional que es tan importante, además de una implicación de la sociedad, evidentemente las peticiones de querer morir disminuyen”, ha apostillado el presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), Rafael Mota.

Y es que, esta asistencia se centra en proporcionar a las personas que están en el final de su vida y que padecen una enfermedad grave herramientas para aliviar sus síntomas, dolor y estrés, además de apoyar emocionalmente a los familiares en esta etapa. Al no ser curativos, son complementarios a los tratamientos que se estén administrando.

Debido al aumento del envejecimiento en la población, estos cuidados están cobrando especial importancia, si bien los expertos han alertado de que no están bien implantados en España. De hecho, se calcula que de las 100.000 personas que actualmente necesitan estos cuidados específicos, solo 50.000 los recibe.

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